La crisis en la que nos encontramos inmersos desde hace ya algunos años nos trajo novedades en el terreno laboral cuyos efectos ya podemos notar en las primeras estadísticas que van viendo la luz.
Este es el caso de los llamados despidos baratos, es decir, un despido improcedente cuya indemnización se rebaja desde los antiguos 45 días por año trabajado hasta los nuevos 33 días por año.
De esta forma durante los últimos seis meses del pasado año 2010, es decir, justo desde la entrada en vigor de la reciente reforma laboral, se han firmado un total de 167.194 contratos acogidos a este nuevo régimen.
Podemos estar a favor o en contra de esta medida pero lo que probablemente no tenga sentido es su aplicación de forma masiva. Probablemente existan situaciones en las que este tipo de contrato pueda generar empleo, tal vez PYMES o similares que no puedan asumir el coste de el despido, pero en grandes empresas no tengo nada claro el beneficio que pueda aportar a la sociedad.
Ahora sólo queda ver en que queda la negocación entre sindicatos y Gobierno, de la cual ya se puede extraer alguna perla como las novedades en regulaciones de empleo propuestas como posible moneda de cambio.
viernes 21 de enero de 2011
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